Hemos hablado muchas veces sobre las emociones y la importancia de saber gestionarlas correctamente para no quedar atrapadas en alguna de ellas. Y es que, aunque muchas veces hayamos escuchado eso de «yo soy así», como si estuviesemos destinadas desde el nacimiento a sentir lo que sentimos y a relacionarnos con nuestras emociones como lo hacemos.
Pero, hoy en día gracias a investigación se está demostrando que nuestros genes -o forma de gestionar las emociones- no son nuestro destino, ya que tenemos lo que se llama cambios epigenéticos.
Este sentido es muy interesante porque sabemos que la capacidad de autorregulación emocional se puede desarrollar.
De ahí que todo reme a favor nuestro y, con esfuerzo y herramientas, podamos aprender a ser más inteligentes emocionalmente. Para eso, aprender a prestar atención y cuidar de a nuestro cuerpo y sensaciones es esencial. Si tendríamos que hacer un resumen muy concreto y corto sobre qué hacer con nuestras emociones sería algo así como:
Por supuesto, esto no pasa de la noche a la mañana por lo que tenemos que tratarnos con dulzura y amor sabiendo que es importante mantener ek sumbo el tiempo suficiente para que el cambio se de.